La abeja reina, además de ser el centro de referencia de la colonia de abejas y su punto de cohesión porque es la madre de todos los individuos de la colmena. Esto la convierte en la portadora de la genética de nuestra colmena, lo que equivale a decir que una colmena será tan buena o tan mala como lo sea su reina.
Infinidad de estudios confirman que mantener reinas con más de dos años de edad en la colmena, además de no ser productivo, pone a la colmena en grave riego de desaparecer.
Contar con un buen material genérico es por tanto la prioridad a seguir por los apicultores que quieran colmenas, sanas, prolíficas, productoras y bien preparadas para defenderse de las enfermedades o especies invasoras.
Otro punto a tener en cuenta es la disponibilidad de reinas en el momento de realizar núcleos. Desde el momento mismo de quedar huérfano, el núcleo sufre una serie de procesos para la obtención de la nueva reina, los cuales pueden tardar hasta 60 días la aparición de nuevas obreras dentro de la colmena.
Hoy en día, en la mayoría de los casos, la temporada apícola no puede permitirse todo este tiempo, por tanto contar con reinas al momento de realizar los núcleos, significa entre otras muchas cosas, ahorrar mucho tiempo, y por lo tanto dinero.
También ocurre que dentro del mismo apiario cuando el apicultor no ingresa nueva genética durante periodos prolongados de tiempo, se potencian rasgos negativos como son la enjambrazón o la consanguinidad, dos problemas que pueden solventarse con un recambio o incorporación de nuevas madres.
En definitiva, hoy en día es imprescindible contar con reinas de calidad si se quiere mantener las colmenas en el tiempo.